En el mundo que hoy vivimos a veces hay grandes historias que pasan desapercibido por ritmo de vida que llevamos, para los que amamos el automovilismo la pasión por los fierros de Maximiliano Alfaro y su familia creo que nos va a conmover, por la constancia y amor por los fierros.

Maximiliano Alfaro es un pibe de condiciones muy humilde quien junto a sus padres intenta llegar a la Monomarca Fíat: “Soy Maxi Alfaro y estoy a un paso de correr en tradicionales, siempre me gustó este deporte  que me enseñó mí papá y tuve y tengo gracias a Dios el apoyo de mis padres. A los 11 años me regalaron un arenerito motor 150cc que empecé a manejar y termine de enamorarme de este deporte, luego paso un año y uno quiere crecer, vendí mí máquina y con la ayuda de mis padres compramos un 128 de picada sin mecánica que reformaríamos para rally, Le pusimos muchas horas y esfuerzo hasta donde los daba el presupuesto pero logramos reformar la jaula y comprar un motor, todo a pulmón por qué no tenemos un taller, ni las herramientas necesarias para que todo sea más fácil, por eso valoro mucho todo lo que hacemos, cuando digo hacemos me refiero a toda mi familia. Luego tuve la suerte de conocer a una gran persona a través de Facebook que admiro mucho a mí amigo Ricardo Moreno quien me brindo su amistad y conocimiento, me invitó a las pruebas del zonal y conocí a todo su equipo y quedé impactado y convencido de lo hermoso que es este deporte, surgió de correr en tradicionales y era un sueño que estaba lejos, pero mis padres nuevamente me brindaron su apoyo. Pero nada era  fácil cuando me averigüe el auto mío no me servía o sea tenía que ser original, seguimos buscando y comenzamos con las reformas y bueno pudimos salir a pista con el 128 reformado y correr en rally.

A poner trompa y la cola del auto, y bueno hoy puedo decir que estoy a un paso de las tradicionales, ya terminamos el chasis y ahora abocarnos al motor. Ojalá que podamos estar lo más antes posible en pista pero lo importante es agradecer a mis viejos el gran esfuerzo que hacen con cada cosa que compramos para ir armando este sueño, que yo lo llamo TODO A PULMÓN.»

 Maximiliano Alfaro tiene 14 años y trabaja en un Fiat 128 con su familia con muy bajos recursos, un ejemplo que nos deja una enseñanza, no siempre es necesario disponer de medios para poder estar, alcanza con mucho menos para poder alimentar una pasión.

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