Pasó la etapa más larga y compleja de la edición 2021. Fueron 460 kilómetros con diferentes terrenos, exigencias al límite, cansancio extremo y la dupla sudamericana cumplió el objetivo. Pero claro, como ha sido durante toda la competencia, no fue sencillo arribar al campamento previo al final. 
Nuevamente las roturas mecánicas retrasaron a Sebastián Guayasamín y Ricardo Torlaschi, pero como expresa el título «el que abandona, no tiene premio». Y ellos no bajan los brazos, siguen adelante. Resta el último esfuerzo, son 255 kilómetros los que restan para completar quince días memorables para la dupla sudamericana que «acelera a 4 pies».



«Etapa 11 adentro. Completamos uno de los caminos más difíciles pero la ilusión de llegar no nos relaja. Fueron 100 km de dunas de noche, rompimos amortiguadores, rótula, un semieje pero logramos arreglarlo y seguir adelante. El auto responde como le exigimos y más», explicó.

Y continuó: «A veces acelerando a 4 pies pero no dejamos que nada nos frene, un segundo es una eternidad acá, así que buscamos la mejor posición a partir de esos detalles. Felices de seguir adelante, ya casi estamos».

La última etapa del Dakar no siempre es la más sencilla. Pilotos y tripulaciones seguirán sintiendo la presión de unas cordilleras de dunas en las que una vuelta de campana puede echarlo todo a perder. En cualquier caso, será un día de celebración en torno a la línea de meta, situada a orillas de un mar Rojo que, a más de uno, traerá recuerdos del Lago Rosa.

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